lunes, 24 de junio de 2013

Una princesa.

  Mi mejor modelo, la más colaboradora, la más agradecida, la más paciente. Ella me da la oportunidad de practicar el retrato. Cosa que por mi timidez, me resulta francamente difícil, con gente "ajena" a mi.
 Ver en ella el paso del tiempo, como crecemos ambas... es mi mayor tesoro.








Y gracias a ella estoy aprendiendo.




No solo a hacer fotos. Si no la importancia de sonreír y afrontar cada día con alegría e ilusión.






Te quiero princesa.









BIOLOGÍA EL DÍA QUE SE PERDIÓ LA CORDURA DE JAVIER CASTILLO.

  Autor: Javier Castillo creció en Málaga y estudió empresariales y un máster en Management en ESCP Europe. Ha trabajo como consultor de fi...