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¿ Cúal es tu historia ? Vicente.



Vicente es un nombre que te va bien. Hoy cumples 77 años, nunca pensaste que vivirías tantos, la verdad es que sientes que tienes muchos más, te pesan.

               Te cuesta un trabajo terrible levantarte de la cama cada día, no tienes claro para que lo haces, para que te esfuerzas, te gustaría no despertarte, sería lo más fácil, morir mientras duermes, lo llaman la muerte feliz ¿no? Sería ideal morir feliz, es lo que quisiera cualquiera, no volver a pensar,  que ningún recuerdo te atormente, no sentir esa pena que te oprime el pecho y no te deja respirar.

               Una vez intentaste dejar de pensar, a lo bestia, en uno de tus prontos, pero cuando te viste a un paso del precipicio te acobardaste, las cosas podían empeorar  más si la caída no te mataba, no deseabas dolor físico ya tienes bastante con el dolor del alma. Ese día volviste a casa dispuesto a esperar a la muerte tranquilo, y te prometiste ir cada día a ese lugar en el que pensaste quitarte la vida, para recordarle que no se olvide de ti, que la esperas.  Y así a diario emprendes el camino hacia allí en tu vieja bicicleta y reflexionas…  La recuerdas a ella, su risa, su olor, su cabello suave, sus ojos color chocolate tan dulces como  ella.

               Ella lo era todo para ti, pero un día te sorprendió su ausencia al volver  del campo, tampoco estaban sus cosas, ni vuestra vieja maleta. Nunca la buscaste, ni la nombraste más,  ese día moriste por dentro, se lo llevó todo con ella.


               Desde entonces cada amanecer es un castigo y cada noche antes de dormir piensas con alivio que quizá esa sea la última noche que pasas solo en tu infierno. Quizá en ese sitio dónde van las almas torturadas os encontréis y te pida perdón y tú la perdonarás porque no podría ser de otra manera.








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¿ Cúal es tu historia ? José.



José es un nombre que te va bien. Llevas años jubilado y cada día después de desayunar bajas al parque a pasear. El médico te dijo que debías hacerlo pero no das mucha importancia a su opinión, al fin y al cabo siempre dicen lo mismo: no bebas, no fumes, no comas grasas, poca sal y caminar, que estudien tantos años para estar siempre con la misma cantinela…

               Tú no estás enfermo, de vez en cuando te sube un poco la tensión, pero es algo puntual cuando estas nervioso y ya no lo estás. Ya has asumido que ella se ha ido, que no está, la cama esta fría y la casa vacía, al principio sentías miedo, dicen que las personas que tienen una muerte violenta, se quedan entre nosotros para vengarse y la de ella fue así, violenta y sangrienta. Tardó muchos días en quitarse el olor a sangre del portal.

               Te gusta sentarte en tu banco del parque a observar a la gente y piensas en  cómo serán sus vidas, quién les esperará en casa y si serán felices, aunque no acabas de entender por qué corren tanto,  ¿por qué todo el mundo tiene prisa?  Tú ya no tienes prisa porque nadie te espera, da igual a la  hora que llegues a comer porque la mesa ya no estará puesta como antes, ¿Cómo se puede llegar a extrañar un mantel de flores que antes detestabas? Te irritaba ese perfeccionismo con el que ella ponía la mesa, en cuanto manchabas un poco el mantel con la sopa, te regañaba como si fueras un niño, que carácter tenía.

 Sin embargo murió en silencio, en segundos y sin poder defenderse, ella que era tan peleona… La abordó en el ascensor cuando venía de la compra, cargada como una mula, qué necesidad tenía de destrozarse la espalda…  Pero ella era así, independiente, terca, no se dejaba ayudar y acabó muriendo por 11 euros que llevaba en la cartera, una puñalada le partió el corazón a plena luz del día.


               Quizá ese  hombre, el que va siempre con la capucha puesta y pasa por aquí, por tu banco cada día, fue el que la mató… en realidad pudo ser cualquiera, desde luego si fue él no sabe lo que le espera porque menuda era tu Adela, sabes  que volverá y se encargará de él, ella siempre tenía la última palabra. Menuda era tu  Adelita.






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