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Mostrando entradas de abril, 2019

La otra mirada

El asiento, elegante e incómodo, que daba mal acomodo al cuerpo, hacía que la postura forzada agrandara más el dolor que desde hacía algunos días aguijoneaba al anciano. La multitud de detalles hogareños que pueblan las casas de la llamada “clase media” sumiéndolas en un transcurrir del tiempo y del espacio diferentes, el cansino reloj de pared que daba pausadamente, casi quejumbrosamente los cuartos, las medias, las horas, la acostumbrada siesta, hacían una conjuntación propicia para la ensoñación.  El anciano siente frío y se tapa las piernas con la manta de lana de distintos colores hecha por su esposa en los ratos perdidos. Ratos perdidos…  ¿Acaso la vida no es una sucesión de tiempo perdido que intentamos llenar de contenido? ¿Acaso…?  El anciano mueve la cabeza. En fin, ¿qué esperar ya de la vida? Una losa fría, un cuerpo yerto, un pedazo de tierra que aprisione su tiempo, indefinidamente…  Unos deudos desolados que disputen sus propiedades, una esquela y una nota laudatoria en…

El leñador.

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Esta es la historia de un hombre sencillo, como sencilla es y ha sido su vida, y sencillas han sido siempre sus aspiraciones y creencias.
 No era un  hombre de letras, sin embargo gustaba de leer cosas entremezcladas que le hacían sentir algo placentero y desconocido.
 Pasó por la vida sin hacer ruido, sin dejar una huella profunda, marcando su propio camino a fuerza de golpes y decepciones. Solamente es conocido en el círculo de su pequeño pueblo, entre gentes como él.
 Tuvo una juventud atolondrada y loca, alegre, fuerte y ruidosa, hasta que un buen día se dio cuenta de que esa juventud esplendorosa se había quemando en aras de unos ideales falsos y se encontraba con polvo entre las manos.
 La herida de la guerra permanecía abierta en él.  En su mente permanecía la lucha fratricida de una masacre entre hermanos que no había logrado terminar con el mito secular de las dos Españas, que coexisten híbridamente.
 Y se dio cuenta de que su mundo, el que se presentaba ante sus ojos, no era el …

Mi aventura será tú porvenir, hija

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Se me agolpa el aire en los pulmones hasta oprimir mi pecho dolorido y me entra la vida a borbotones al pensar en ti, hija. Has llegado presagiando primavera a un otoño desnudo y moribundo deshojado, desarraigado y frío. Como un fruto temprano, henchido de frescura has llegado, hija. Y es otro ya el paisaje aquel, ya el rescoldo de la hoguera revive, me caldea y colorea todo mi entorno gris y entorpecido. Ya mis manos aprietan el arado de fuerza y vida henchidas, trazan un surco nuevo, removiendo la tierra para que tú la encuentres nueva, hija. Y he de sembrar en ella un vergel soleado, con gotas de rocío peinadas por el viento del sosiego hecho de tantas lágrimas que regaron mi vida y que hoy tienen sentido. Que yo cada mañana, he de parar al alba para pedirle que te acaricien nubes luminosas y cálidas. Y también he de pedir al sol de cada día, que las flores que tengas cada tarde se te abran tibias, y cuide que los pinchos de sus rugosos tallos no hieran la inocencia de tus felices manos.

© María Teresa García A…

Un mar violeta oscuro.

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Hace tiempo que no leía un libro que me calase tan dentro...
<< ¿Cómo se atrevió a abandonarme muriendo tan joven? Ya sé que resulta absurdo e injusto acusar a nadie de morir antes de tiempo, pero la desaparición prematura de una madre puede generar dudas angustiosas. ¿Se marchó porque hice algo mal? ¿No era yo más importante que todo eso? >>

<< Volvió a asediarme el deseo de reconocerme a mí misma en Caterina, como si lo que buscaba en los detalles de su cotidianidad fuera algo, un indicio, cualquier cosas que me hiciera semejante a mi madre y me ayudara así a reconstruirla a través de lo que  yo he sido y soy. Pero quizá me equivocaba y todo era justo al revés. ¿Seré yo lo que ella no llegó a ser?>>

<<Alrededor, el tiempo. Misterioso, intrincado, que con sus marañas desdibuja los límites de las personas. El tiempo ocupado en reconstruir desde el mito una historia verosímil, en crear una versión tolerable de mis criaturas familiares que ponga fin al diálogo…

Disfrutar de cada momento. Felicidad.

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Todas esas cosas que te hacen sonreír y que antes no  apreciabas.  ¡ Qué poco se necesita para ser feliz!








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