miércoles, 29 de mayo de 2019

La balada de Max y Amelie – David Safier




·         Autor:
David Safier nació en Bremen en 1966. Es una novelista y guionista alemán, de gran éxito internacional, que ha vendido mas de tres millones de libros.

Safier estudió periodismo y se formó profesionalmente en la radio y en la televisión.

·         Sinopsis:
La existencia de Cicatriz, una perrita salvaje y solitaria que malvive en un vertedero de Nápoles, da un vuelvo cuando conoce a Max, un perro doméstico que le habla de una vida que ella jamás ha conocido: feliz y al cuidado de bondadosos seres humanos. Ambos emprenderán una aventura épica en una brutal carrera por la supervivencia y la búsqueda de un hogar y descubrirán que ese lugar sólo existe cerca de aquellos a quienes amas; donde se encuentra, en definitiva, tu corazón.

·         Reseña:
La historia de Max y Cicatriz me ha emocionado mucho.
Es una historia triste, pero muy entrañable, de amor, superación y valor.

El autor narra la historia en primera persona, desde el punto de vista de la perrita y también desde el de la malvada alma que los persigue en todas sus vidas.

Cicatriz es una perrita que nunca ha conocido el amor, no ha tratado con personas y ha sido maltratada por su manada.

Max es un perro criado con humanos, a los que ama profundamente.

Su choque de ideas y sentimientos, sus descubrimientos, sus sueños y sus aventuras hacen que su historia sea intensa y triste, pero a la vez muy reveladora en cuanto a la fuerza del amor.

La historia transcurre entre la vida actual y las vidas pasadas de los 3 protagonistas, que una vez tras otra están destinados a encontrase.

Aunque el dramatismo llena todo el libro, también tiene toques de humor, en los que vas aprendiendo como piensan los perros y entienden la vida. 

Para Cicatriz el mundo en el que vive Max es una autentica locura.

·         Conclusión:
Me ha gustado mucho la historia y la forma de narrarla.
He sentido miedo con los protagonistas e incluso me ha llegado a angustiar el tema de la reencarnación; que la gente que no te quiere te siga intentando dañar durante toda la eternidad.
Para una enamorada de los perros como yo, ha sido muy tierno imaginar su manera de pensar.
Creo que incluso empatizo más con el mío…
Me he quedado con ganas de leer mas libros de este autor y ya me he apuntado unos cuentos títulos.

 ⭐⭐⭐


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domingo, 26 de mayo de 2019

ERES REVOLUCIÓN – JAVIER TENLLADO VILLANUEVA






·         Autor:
Javier Tenllado Villanueva, nacido en Madrid en 1984, siempre se sintió atraído por la literatura.

“Hay que dejar que los personajes respiren y gobiernen el papel. Todo puede pasar”.

·         Sinopsis:
Donnie y Clau son una pareja de jóvenes que viven en el año 2059. Ambos se embarcarán en un salto trepidante desde la estratosfera (el deporte de moda del siglo XXI).

Justo antes de saltar, ven como un centenar de esferas transparentes entran y salen del planeta con gente en su interior.
Ambos son capturados y separados.

Donnie vaga perdido por el espacio, hasta que llega a un planeta dónde descubrirá que forma parte de una profecía para salvar la raza humana, y acabar con los destructores de vida: los Nivariax.

¿Donnie volverá a encontrar a Clau? ¿Estará preparado para formar parte de la profecía? ¿Qué misterios esconde el universo?
“Conseguiréis desarrollar un poder especial”.
“Tenéis la última palabra. ¿desea inyectar latente artificial en su ADN?”


·         Reseña:
Aunque en los primeros capítulos no pensé que la historia fuera a engancharme, lo hizo y me mantuvo en tensión, intentando adivinar cual era el papel de cada personaje y sus verdaderas intenciones.

La historia transcurre con constantes giros de trama y de sorpresas, dudas constantemente sobre quien el bueno y el malo, cada individuo es un verdadero misterio, que te hace quererlo y aborrecerlo a partes iguales.

La descripción de mundos y gentes hace que te los imagines a la perfección, y te metas de cabeza en las cápsulas voladoras empatizando con las sensaciones de los protagonistas tan bien explicadas por el autor.


·         Conclusión:
Aunque la ciencia ficción no es ni por asomo mi género preferido y no empecé este libro nada convencida, llegó a engancharme la historia de Donnie y sus amigos. 

La trama es ágil y los plot twist me hicieron mantenerme en vilo.

Es un buen libro para empezar a curiosear en este género.

Estoy segura de que no os decepcionará.

⭐⭐⭐





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jueves, 23 de mayo de 2019

Papel y tinta. María Reig



·       
Me encanta esta foto.




          La autora.
María Reig, nacida en 1992, periodista, escritora y apasionada de la Historia.
Residente en Madrid.
Papel y Tinta, es su primera novela.

·         Sinopsis.
¿De qué serias capaz por cumplir tus sueños?

¿Qué tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo XX?

Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida.

Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen sus condiciones de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que la acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios perjuicios.

Papel y Tinta (Editorial Suma de Letras). Publicada el 24 de enero de 2019.





·         Reseña.
Me he enamorado de la historia de Elisa Montero, la he admirado, me he enfadado con ella y la he vuelto a admirar, me ha emocionado y he sufrido con ella.

Me ha gustado su fuerza, su lucha, su amor pasional, su frescura, su curiosidad, su inocencia, pero sobre todo su testarudez.

He disfrutando paseando por las calles de Madrid e imaginando los lugares que describe.

Me he reído con las “metamorfosis” de Elisa y las aventuras que vivía en sus correrías junto a Pascal.

Hay personajes de los que me he encariñado especialmente como la valiente Catalina, el entrañable Don Ernesto y también he detestado con la misma intensidad a la madrina de Elisa y a la madre de Francisco.

Y que puedo decir de Pascal... Al igual que Elisa, me ha cautivado el personaje del francés. El inteligente, valiente, apasionado, misterioso y gran periodista Pascal.

Me he metido de lleno en la época y en la evolución de la información y la cultura. Me he sentido parte de la redacción del periódico imaginando cada rincón.

Soñaba a Elisa detrás de la gran máquina de escribir, escondida redactando en secreto sus artículos y mi admiración hacia ella se hacía más grande en cada página.

La única parte que me ha costado leer, ha sido  la de los debates políticos que mantenían los personajes, muy interesantes pero que me costaba seguir, sobre todo por desconocimiento de muchos de los acontecimientos de esa época, aunque ha conseguido despertar en mi el gusanillo de indagar sobre la segunda república.

Es una novela con la que no solo me he entretenido, además he aprendido mucho sobre como era la vida de las mujeres a principios del siglo XX.

·         Conclusión.
Papel y tinta ha sido una historia que me ha fascinado, me ha enganchado, me leí el libro en 3 días y no podía dejar de pensar que pasaría con Elisa.
Que esta sea la primera novela de María Reig, le augura un futuro más que prometedor.
No puedo más, que calificarla con 5 estrellas.⭐⭐⭐⭐⭐





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domingo, 19 de mayo de 2019

Ángela entre libros.


Hacía mucho tiempo que tenía este proyecto en mente. 
Cuando  leo un libro no solo me encariño con la historia, sino con el libro físicamente hablando. Siempre me ha gustado hacerles fotos a los libros y he decidido dar un paso mas allá.
He creado una cuenta en Instagram, donde subir esas fotos y dar mi opinión sobre lo que me ha parecido el libro.


También he hecho lo propio con la respectiva página de Facebook.


Las primeras publicaciones que estoy haciendo, son de libros que leí hace mucho tiempo, por lo que me he limitado a subir una sinopsis y no mi opinión.

Como he hecho en la última entrada en el blog, en la que algo se avanzaba... os contaré lo que me parecen a titulo personal los libros que lea a partir de ahora.

Me encuentro en pleno mercadillo de libros, haciendo limpieza para poder adquirir ejemplares nuevos y organizar un poco mi biblioteca, así que estás fotos serán para mi (como lo son todas) tesoros, que mantendrán cada libro en mi recuerdo.

Espero que me acompañéis en este nuevo proyecto, como lo hacéis siempre.

Gracias.






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viernes, 17 de mayo de 2019

Lecturas 2019 1º parte.


Aunque soy bastante irregular en el hábito de leer, este año me he propuesto batir mí récord. Así que sea mucho o poco todos los días leo.

Por pura admiración a los autores, creo que cada libro que leo se merece unas líneas, y ya de paso pongo por escrito mis sensaciones a modo de archivo.




El 1º de este año fue "Laurie", un relato de Stephen King con una encantadora perrita de protagonista... ¿Podía pintar mejor?
Cuando lo termine, me quedé con un: ¿esto es todo?
Decepcionante...










Esta saga la empecé por un club de lectura al que me uní en Instagram. @clubdelecturaconbrillibrilli que me pareció en principio una idea fantástica. Luego los títulos empezaron a no hacerme gracia y seguí por mi cuenta, pero me alegro mucho de haber vuelto a leer a Elsabet Benavent.
Ya había leído toda la saga de "Valeria" y cuando empecé "Fuimos canciones", me pareció muy parecido a los otros, hasta el punto que en un principio me aburrió, pero me mantuve firme y acabé adentrándome en la vida de las chicas y  adorando a los personajes, sobre todo a Jimena... ¡ Jimena es la bomba !
Son libros entretenidos, divertidos, fáciles de leer y que te hacen sentir.
Toda mi admiración @betalacoqueta.








 Laura Gallego... todo lo que pueda decir de esta chica se queda corto, me he leído cada uno de sus libros y me envuelve con cada historia, me hace adentrarme en sus mundos perdiendo absolutamente la noción del tiempo. 
"El Bestiario de Axlin", es para mí una obra maestra. Me encantó. 
"El secreto de Xein", se me hizo un poco más pesado, pero eso no significa que no este deseando tener en mis manos el tercer libro de la saga "La misión de Rox".
¡Gracias por existir Laura!






" El día que el cielo se caiga", la primera gran decepción del año, me costo horrores terminarlo, tenía muchas ganas de leer algo de Megan Maxwel y la verdad es que la primera impresión no ha sido nada buena, aunque tengo unos cuantos títulos suyos pendientes con los que le daré otra oportunidad.
Este libro me pareció aburrido, ñoño, a veces me daba la sensación de que lo hubiese escrito una niña pequeña. Quizá la temática no me choco desde el principio, no sé...







Y vuelve Elísabet, aunque tarde en engancharme a la historia de Coco, la frescura con la que está escrito hace que te acabes riendo aunque no quieras. Un libro entretenido, muy en la línea de Elísabet Benavent.







" Un mar violeta oscuro ", para mi lo mejor que he leído este año y en muchos. No solo le daría el Premio Planeta, si no todos los premios.
La historia de Ayanta y de su familia me cautivó, me enganchó y me hizo sentir identificada en casi cada pensamiento.
¡Espectacular Ayanta Barilli!







"Tú no matarás", también ha sido uno de los libros que más me ha gustado en los últimos meses, aunque a veces se me hacía un poco "espeso" me enganchó la historia de la Fernando y Catalina en plena guerra civil, narrando situaciones que tantas veces escuché en casa.
Aunque es un libro muy largo como suelen ser los de Julia Navarro, lo leí en apenas 4 días y me hizo querer seguir investigando situaciones que en él se narraban.
Otra lectura muy recomendable. Y con ella pongo a Julia Navarro en mi lista de autoras favoritas.







Ya había hecho un intento de lectura con este libro y lo había abandonado. Al final me decidí a retomarlo y no me arrepiento. Es entretenido y las ilustraciones geniales.








Ayer a las tantas de la mañana terminé "La reina Roja", me encantó. El personaje de Antonia Scott me tiene totalmente fascinada, el autor promete que volverán y desde hoy voy a contar los días para que eso ocurra.
Una novela policíaca a la que no le falta de nada, de esos libros en los que te metes tanto en la trama que no puedes dejar de leer, porque necesitas saber que es lo que va a pasar.
Personajes que se hacen entrañables y a los que coges un cariño especial, ¡ que ganas tengo de volver a adentrarme en otra operación "Reina Roja"!




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miércoles, 15 de mayo de 2019

Días y más días.


Que poco me gustan estos días que parecen todos iguales, en lo que no pasa nada, en que pierdes el norte de la hora.
Días que me paso haciendo miles de planes, en los que se me ocurren miles de proyectos que no sé cómo empezar…
Días grises, días largos, días y días.


“Tendrás que levantarte todas las mañanas con determinación si quiere irte a la cama en la noche con satisfacción”. George Lorimer.

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martes, 14 de mayo de 2019

Tu nombre.



Cuando pronuncio tu nombre
tengo certeza absoluta,
de estar llegando hasta el fondo
de tu secreto.
Es un milagro continuo
que se revela tibio
agradecido y feliz.
¡Tu nombre es mío!
Y el tuyo es corresponder
sintiendo el mismo milagro
cuando pronuncias el mío.


María Teresa García Arribas

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jueves, 9 de mayo de 2019

El sembrador de estrellas



El bar, mal iluminado, tétrico, sombrío, solo a pesar de, a través de la gran cantidad de gentes heterogéneas, densas, borrosas por los humos y vapores que de desprendían de los cuerpos, de tanta humanidad sudorosa y áspera. Cigarrillos que se apagaban. Una pipa que se pasa, de mano en mano, ahíta, en un círculo de personas con la ceremonia de un rito, aún con connotaciones de etiqueta social. La chica del eterno tercero de derecho, que esta armando una bronca, que gesticula enfurecida y ebria porque alguien ocupó su maquina de cancioncitas mientras ella iba a cambiar unas monedas. La eterna enfurecida y tierna desmelenada. El quejido de la guitarra, que suena limpia, diestramente tocada por un extraño, que entona una canción, la canción de siempre.
Y pienso una vez más que mi soledad me ahoga, que el mismo panorama de cada día no a va a darme más que un nuevo dolor de cabeza, un nuevo despertar de resaca a la mañana, entre las grises cortinas de mi cuarto, entre la gris monotonía de mi vida.
Y quise retener entonces, quiero retener ahora aun, sembrador de estrellas, el momento mágico, fugaz (hay horas que, diluidas, multiplicadas por tiempo y espacio darían el resultado de eternidad).
¿Sabes que eres azul, Sembrador de estrellas?

María Teresa García Arribas

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miércoles, 8 de mayo de 2019

Niña.


NIÑA

No deshagas aún
tu mundo de muñecas
hechas de cosas bellas
familiares y tiernas.
Y no te importe
que te digan
que te has dormido
entre algodones tibios y rosados.
Y ten presente, niña
que fuera de los confines de la infancia
te espera un mundo hostil
cobarde a avariento
que aplasta sin piedad
a todo sentimiento
con hambre y con sudor
con increíble esfuerzo.
Por eso niña
quédate un poco más
en ese mundo
de cuentos que te hablan
de hadas y de princesas.
Y no te importe
que digan
que te has dormido
entre algodones, tibios y rosados.


María Teresa García Arribas.


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lunes, 6 de mayo de 2019

Abandono



La soledad de Dios era infinita,
en su grandeza inmerso,
parado en un instante sin fronteras
sin transcurrir el tiempo.
Y Dios quiso salir de su pereza,
y soñó mundos,
el que llamamos Tierra
y los otros planetas.
estrellas y cometas.
Y soñó el Sol.
En el planeta Tierra
soñó mares y ríos,
árboles y caminos.
Mas transcurría el tiempo,
que él empezó a contar;
se hacía viejo
y seguía solo.
Y entonces fue más lejos,
y soñó al hombre,
y soñó la palabra,
la tristeza, el dolor,
la risa y la alegría,
y paso el tiempo…
Los humanos sufrían,
gozaban y reían,
mas le echaban la culpa
de todas sus desgracias
y Él lo sabía,
y le insultaban
y maldecían.
Y Dios se cansó un día
de oír las súplicas,
los ruegos y las amenazas
y fue más lejos,
y se hizo hombre,
y olvidó el Cosmos
y nos dejó a nosotros
a la deriva.
Y Dios debe andar por esos mundos,
feliz e irresponsable,
soñando que fue Dios,
sin llegar a enterarse…

María Teresa García Arribas.

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domingo, 5 de mayo de 2019

Pasar de la muerte a la vida.


    Hoy, al llegar a casa, mi madre con su proverbial brutalidad me ha llamado ateo.
Sin poderlo evitar, me he puesto a llorar y he venido a escribir porque el hacerlo siempre me sirve de consuelo.
En primer lugar, yo ignoraba el significado de la palabra ateo. He mirado en el diccionario y me he quedado perplejo. Ateo significa sin Dios, y yo creo que tengo un Padre en alguna parte del Cosmos, alguien que me dio la vida, aunque no estoy seguro de que ese Padre me quiera o se preocupe de mí.
  Muchas veces, cuando hablo con Él, le pregunto el porqué de lo de José y no recibo ninguna respuesta. Esto me hace sentirme muy mal y dudar a veces de mi Padre del Cielo sea mejor que el que me ha tocado aguantar en la Tierra.
Sin embargo, esos momentos pasan y luego logro reconciliarme con ese Ser ignorado, al que tengo tantas preguntas que hacerle.
Yo había salido con José. Habíamos estado allí donde el río se hace casi laguna. El sol se filtraba por entre los árboles y el aire olía de maravilla. Me entretenía tirando piedras al rio, que iban haciendo círculos concéntricos cada vez mayores.
José sonreía con su rostro plácido, abandonado a la tibieza de los escasos rayos de sol. Había paz y dulzura en sus profundos ojos.
Con todo esto, se me olvidó que era domingo y que tenía que ir a misa y llevar conmigo a José.
Y mi madre me llamó ateo.
No obstante, si es verdad que hay un Dios, estaba más presente en el río que en la misma iglesia. Creo que la comunicación es más intensa y más verdadera sin mediar los curas, que, con su frialdad y con su aire de repetirlo todo de memoria como si no les importase, lo estropean todo.
Bueno, creo que ya empiezo a desvariar y es que esta cabeza mía es un lío.  Pero yo me entiendo. Fueron unos momentos bonitos aquellos del río. Todavía tenía presente los horrores de la noche pasada, pero allí, con el sol iluminándolo todo me parecían casi irreales, como si todo hubiese sido fruto de un mal sueño.
En la estrecha cama que comparto con José, ambos sentimos las voces de las típicas riñas de nuestros padres.
José, temblando, se pegaba a mi cuerpo y yo me sentía desesperado. Intentaba taparme los oídos porque no podía escuchar y en mi pobre cabeza se agitaban muchos pensamientos contradictorios. Desde proteger a mi madre, víctima de los delirios alcohólicos de mi padre, pero mi madre tiene una lengua tan dura y afilada, que a veces casi comprendo a mi padre. Pero sobre todo quería proteger a José del sufrimiento que intuía en él. Y me sentía completamente impotente.
Sólo quedaba el recurso de las lágrimas cobardes en las que escondo mi incapacidad para todo lo que signifique acción.
A pesar de todo yo quiero mucho a mi madre.
Pero con el mismo ímpetu quiero a mi padre y quiero a José. Y no soporto que los seres a quien más quiero en este mundo estén separados entre sí.
Pensando en estas cosas, creo que son los conflictos familiares lo que me hacen ser un niño taciturno y hosco, introvertido e infeliz, y andar por ahí con la cabeza a pájaros, que me dicen que no se sabe si estoy dormido o despierto.
Cuando a veces trato de hacer algo que mis compañeros hacen, compararme en algo a ellos, siempre me dice mi madre: “tú no eres un niño como los demás”. Yo no sé en que se basará ella para decirme eso, pero lo cierto es yo siento esa diferencia en la carne y en el corazón, aunque esto me subleve y me rebele interiormente.
Han pasado unos días sin que haya vuelto a abrir este cuaderno donde tengo escondida una parte de mi vida. Hoy, como siempre, vuelvo a sentir la necesidad de escribir desahogándome así de muchas angustias y frustraciones.
He decidido no volver más por el taller de Samuel. No puedo más con el asco que todo lo que ocurre allí me produce.
Somos cinco los asiduos a las reuniones del taller de Samuel: mis vecinas Pilar e Isabel, Javier y la pequeña Loli.
Javier es dos años mayor que yo: tiene ahora catorce años y se da mucha importancia porque ya se cree mayor. El ayuda a Samuel en la carpintería y todos le envidian porque ya no va a la escuela.
Cuando trato de recordar a que época se remonta todo esto, me da la sensación de que ocurre siempre, al menos desde que yo recuerdo.
Samuel, que es tan alto y musculoso y exhibe sus magníficos colmillos de oro, cuando dan las cinco cierra la puerta del taller, y así nos encontramos encerrados en él. Entonces nos da lo que él llama “lecciones de vida”. Nos cuenta todo lo relativo al sexo, y puede decirse que con mis doce años cortos, esto, teóricamente, no es secreto para mí.
Conozco perfectamente lo que es el cuerpo de una chica, así como estoy harto de ver a Samuel desnudo.
Samuel me dice muchas veces que soy marica, ya que nota que a pesar de la oscura atracción que estas cosas me producen, todo ello me repugna. Si el sexo y la virilidad son todo lo que veo en el taller, no me importa que me llamen marica.
A veces me peleo con Javier, aunque siempre llevo la de perder. Tiene la desfachatez de meterse con José, yo no deseo mezclarlo en todo esto. Me dice que soy tan subnormal como él, y esto me duele porque no me gusta nada esa palabra.
Así que he decidido no volver por allí. 
Todavía recuerdo el día en que me dijeron que como había venido al mundo. Me produjo tal estupor que estuve dos días sin probar bocado y les tomé asco a mis padres.
Fue una revelación brutal y sufrí mucho con ello. No soportaba pensar que todo aquello que me explicaba Samuel, afectase también a mis padres, a los que siempre consideré limpios.
El profesor de la escuela, nos dice que el sexo es una cosa natural e incluso buena, pero no puedo estar de acuerdo con él. Siempre lo veré como algo sucio e indigno. Quizás se deba a que la educación sexual la recibí en la calle, sin nadie que me lo hiciera ver con delicadeza.
Bueno, creo que voy a dejar de escribir, pues no tardarán en venir y no me gustaría que me sorprendieran escribiendo.

¡Alegría! ¡Alegría!, mañana me voy a un campamento, subvencionado por la empresa de mi padre. Habrá chicos y chicas. José me echará de menos, siento no poder llevármelo, pero lo tendré presente en todo momento.
Estaré allí un mes. Hará calor. Llevaremos tiendas de campaña. Podré jugar al balón y nadar. Estoy muy contento, cuaderno, creo que lo pasaré bien.

Esto es el fin cuaderno.
Tengo ante mí dos tubos de aspirinas y un vaso de agua.
Miro mi cama y pienso que no tendré agonía. Será todo igual. Demasiado fácil. ¡Cuesta tan poco morir y tanto vivir!
Después de todo siempre he sido un pobre niño triste y nadie me echará en falta. Sólo José. Me duele por él. ¿Será posible establecer contacto con los vivos después de muerto? Si es así, quizás la barrera que nos impide llegar al fondo de José desaparezca y al fin logremos comunicarnos de verdad.
Renuncio a mis doce años atormentados y oscuros.
Luego vendrá la paz definitiva. Estoy convencido que lo pasaré mejor al otro lado. Ya sé que resulta extraño querer suicidarse a los doce años. Sobre todo, viéndome partir tan feliz hacia el campamento.
Allí conocí a María. Era mi monitora. Huelga decir que era muy guapa; en María yo encontré el remanso de paz que tanto había buscado. Cuando María ponía sus manos en mi frente, olvidaba todas mis angustias y una dulce ternura me embargaba.
María era pura, o al menos así la veía yo. Le conté todo lo de José, lo de mi familia, lo del taller, todo.
Nunca pensé que hubiese alguien que llegara a comprenderme, a buscar en mí, en preocuparse por si era feliz o no. Me ayudo a sentirme a gusto, a relacionarme con los demás y aprendí a tener la sonrisa fácil y la risa pronta. Por primera vez en mi vida sentí el pulso de la vida latir en mí. En fin, que a María le confié mis doce años ansiosos de amor. Y encontré respuesta.
Bueno, no quiero extenderme más. Después de la felicidad, de la paz y del descanso, la vida como revancha me golpeó de nuevo. A veces pienso que estoy maldito, aunque esto parezca una tontería.
Habíamos ido de excursión. María se quedó con Jorge, un monitor barbudo y agradable que era amigo de contarnos historias que a mí me divertían mucho.
Yo no me sentía muy bien, bueno esto era una disculpa para quedarme con María y con Jorge, sentados sobre la hierba y riéndonos por cualquier cosa.
Y los encontré en la tienda revolcándose como cerdos en el suelo.
Fue sólo una fracción de segundo. Recuerdo los ojos sorprendidos de María y ya no recuerdo más. Corrí, mientras lágrimas de rabia corrían por mi rostro.
Ella también…
Ella, que estaba lejos de todo lo sucio, y a quien yo tenía como un ángel bueno que había venido del cielo para cambiar mi existencia.
Todo esto fue la gota de agua que hizo desbordarse el vaso. Me sentí vacío y hueco. Quiero morirme y lo voy a hacer.
¡Oh! Cuaderno, siento las voces de mis compañeros, ¿qué hago? De momento voy a esconder las aspirinas. Claro, me he retrasado escribiendo elucubraciones idiotas que no conducen a ninguna parte en vez de hacerlo de una vez. Voy a salir.

Cuaderno, ha venido José, ha venido. No lo esperaba. Ha venido con mis padres y mi tío, el que tiene coche.
Cuando los he visto he corrido hacia ellos como si hiciera siglos que no los veía.
Me abracé a José y sentí todo lo cobarde de mi actitud.
José me necesita. Al verle balbucear mi nombre, y agitar las manos, contento de verme, me he dado cuenta de lo que quiero. Y a mi madre, tan guapa y tan buena siempre; aunque a veces discuta con m padre. Este, me dio un abrazo mientras me decía: “tenía ganas de verte, chaval”.
Y ahora pienso que mi camino en la vida está trazado. Tengo que luchar por ellos y hacer que se sientan orgullosos de mí. Tengo que vivir para querer a José, para ofrecerle lo mejor de mi vida; él nunca me fallará.
He salido un minuto y una a una he tirado las pastillas al riachuelo. Y he sentido que ya era un hombre.
Voy a deshacerme de ti, cuaderno. Quiero empezar otro, con esta otra vida nueva y recién estrenada. Por siempre gracias por el cariño con que me has tratado, ese cariño profundo que tiene todas las cosas inertes.

María Teresa García Arribas.
© Todos los derechos reservados.

sábado, 4 de mayo de 2019

¿Y cómo podría no quererte, Thor?



Tengo que aguantar que me digan que estás muy mimado, que te tengo humanizado, que no eres más que un animal…
Y yo con paciencia intento explicarles lo que significas para mí: eres mi mejor amigo, mi hijo, mi familia, mi mayor consuelo…
Tú me quieres incondicionalmente, siempre estas feliz de verme, me abrazas cuando sabes que lo necesito, me despiertas cada día con un beso, tú primera respuesta a mis palabras es una sonrisa, porque si, mi perro sonríe y besa, así es él.
Eres mi más fiel amigo, siempre cuidándome y defendiéndome.
Me haces reír cada día con tus monerías, me hace infinitamente feliz verte jugar con otros perros, verte contento, disfrutando de cada momento.
Me has ayudado a ir recuperándome poco a poco de mi operación haciéndome salir diariamente a pasear, me has ayudado a volver a disfrutar de la fotografía y de la naturaleza.
Adoro sentir tu peso sobre mis pies al dormirme y escuchar tus suspiros de felicidad.
Me encanta entender tus gestos y que tu entiendas los míos.
Eres mi sonrisa, mi calma, mi paz…
Me lo has dado todo Thor, ¿Cómo podría no quererte?





© Todos los derechos reservados.


jueves, 2 de mayo de 2019

La Pilara.


En un agitado despertar, Pilara se da cuenta de que ha dado paso a un día más, vomitando un poco más de vida en su hálito espeso y caliente.
Con sus astutos ojos, en los que aún se advierten resquicios de inteligencia, recorre lentamente la destartalada habitación, que ha sido parte de su guarida desde tiempos inmemorables. Y es que la Pilara es muy vieja…
El continuo golpear de la lluvia sobre los cristales, las goteras y el frío, hacen que sienta una enorme pereza en levantarse y se complazca en estos tibios momentos de dulce calor, de nostalgias de días pasados, de magníficos horizontes tan distintos a la total decrepitud que hora la acompaña.
Aunque parezca mentira también ella fue joven. Y tenía ganas de vivir y de buscar a la vida lo mejor, en un torbellino de impulsos y sensaciones, de furia y alegría, de lucha y esperanza.
Pero hace tanto de esto…
Pilara tiene conciencia de que ahora sólo le quedan los fantasmas que un buen día se creara y que a veces la acompañan, la amenazan y la persiguen.
Otras veces, en las borrascosas tardes de vino y recuerdos, estos fantasmas se hacen tan asequibles que casi puede aprehenderlos entre sus dedos, huesudos y flacos, y, casi, casi, materializarlos.
A veces, Pilara, se enfrenta a ellos y habla y discute y se acalora, hasta que el sueño la vence y entonces, envuelta en suciedad y miseria, se deja caer sobre cualquier sitio, hasta que el alba la sorprende, aterida y cansada, y, en la boca, un agrio sabor a polvo.
Pero su mayor enemigo es el aire. Cuando éste azota sobre la vieja casona, la cocina no tira, todo se llena de un humo espeso que la hace toser, se filtra por todos los rincones, susurrándole cosas que ella no puede oír y todo se vuelve desazón en torno a ella.
Entonces, un miedo irracional se apodera de ella enfureciéndola, hasta que, doblegando el terror y a fuerza de la ira que siente, sale a la explanada que hay enfrente de su puerta y, armándose de valor, suelta imprecaciones contra ese maligno ventarrón, amenazándole con el gancho de hierro que utiliza para escarbar la cocina.
Sí, Pilara, La Pilara como le llaman en la aldea, considera al aire como un enemigo personal, que llega mandado por dios sabe quién para aturdirla y atemorizarla.
Las rarezas de la Pilara son de sobra conocidas en la pequeña aldea donde vive, y éstas son exageradas y tergiversadas, dándole mil explicaciones a tan singular modo de vida y dando por hecho que está loca.
Su refugio en la aldea venía de muchos años atrás. Un buen día llegó, apenas sin equipaje, con la intención de vivir en la vieja casona que, según decían, había pertenecido a unos remostos familiares suyos.
Al principio, las gentes del lugar trataron de acercarse a ella, seguramente más por curiosidad que por sentimientos humanitarios.
Pero la Pilara era inaccesible.
Cerró sus puertas y ventanas a todo y a todos y así iba languideciendo, con la única compañía de sí misma.
Solamente mantenía una pequeña relación con un comerciante ambulante, que se ocupaba de proporcionarle algo de comida y algunas botellas de vino barato.
La Pilara pasaba ya casi inadvertida.
Antes, cuando llegó, habían corrido muchos rumores…
Se dijo que su retiro se debía a un fracaso amoroso, que le había destrozado el corazón y mermado sus ahorros. Que veía cosas extrañas y procedía de una familia de locos.
También se dio que había sido heredera de una grandiosa fortuna, que le había legado ese tío que todos tenemos en América, y que, en su locura, había derrochado todo. Que era loca a consecuencia de todo el vino que había ingerido, que había tenido amantes, y un montón de cosas más.
Y luego la fueron olvidando paulatinamente…
Pero todo esto sólo eran conjeturas, y el secreto lo guardaba la Pilara…
Por fin, la Pilara vence su pereza y se levanta.
Su primer acto de esta lluviosa mañana es quemar en el hogar un poco de leña.
Luego, después de comer cualquier porquería de las que ella prepara, se sienta frente a la ventana, en una polvorienta silla, a mirar tranquila cómo la lluvia cae con un ritmo lento y machacón, mientras los ojos se le llenan de lágrimas.
Así como el aire es su enemigo, la lluvia es una amable compañía, que tiene el poder de ponerla emocionada y nostálgica.
Pilara siente que éste es un buen día pare recordar.
Y poco a poco, de entre las telarañas, de entre las innumerables lagunas que pueblan su mente en jirones inciertos, es capaz de rememorar confusamente, de evocar todo aquello que ya se fue para siempre, pero que permanece latente en esas profundidades misteriosas que todos llevamos dentro.
Así, Pilara empieza a recordar, primero confusamente, luego todo empieza a revelarse con más nitidez, lenta, muy lentamente…
Y también el negro presentimiento del fracaso cuando todo se esfumó y por primera vez se sintió vacía…
Mas tarde, el confuso mundo de sus creencias, que poco a poco se fueron apaciguando en ella y sintió que el mundo, su mundo, se derrumbaba como un castillo de naipes. Y, tamizándolo todo, su diario choque con la realidad, siempre brutal, siempre temido…
Luego, su matrimonio con aquel apuesto muchachote, cuya risa le hacía sentir campanas de gloria en su corazón, y cuya voz le hacía temblar en un sentimiento muy vago, que se le escapaba siempre. De nuevo el fracaso cuando él se escapó sin dejar rastro con aquella mujer morena y achaplada…
Al hijo, tan deseado, que no llegó a ver la luz y se quedó en sus entrañas para siempre.
Entonces vino el frenesí, la locura, el apurar la vida a tragos largos, como un sediento ante un vaso de agua. Más tarde, el hastío…
Hasta que llegó el día que cansada de los fracasos que el mundo y sus miserias le habían proporcionado, ella que se sabía buena, empezó a vivir hacia dentro, hacia sí misma. Y encontró tanta maldad escondida, tantos sentimientos que la asustaban que retrocedió espantada, dispuesta a no hacer más introspecciones.
Al fin sucumbió a la tentación y se metió de lleno dentro de sí misma. Y la respuesta no se hizo esperar, pues no estaba sola, sino que dentro de ella anidaban múltiples espectros. Y personificó al odio, al amor, a la ternura, al aire y a las flores, a los árboles y a Dios.
Y sintió que se bastaba, que no tenía necesidad de nada más.
Y éste fue el final de su soledad, tan profunda y arraigada en ella, que es un fabuloso parto había dado fruto.
Fruto de su soledad, adherida a ella como la hiedra se adhiere a las piedras.
Y así fue como halló refugio en la misma casa de sus antepasados y en una remota aldea.
Y éste es el secreto de la Pilara…
Pero todavía, en las tardes de viento, éste le susurra algo que no quiere saber: que en ella anida algo grande, que aún tiene ansias de un no sabe qué, de algo desconocido y oscuro que la ata a la Humanidad, de una fuerza superior a ella que la hace ser eterna.
Y la sola idea de eternidad la aterra: siempre, siempre, siempre… hasta… nunca.
El alma de la Pilara está cerrada a estos misterios, pero por un error de no se sabe quién, un resquicio de ventana permanece abierto en su yo más profundo y a veces se infiltra un poco de claridad que ella pretende no ver.
Y debe ser que la Pilara pertenece al grupo de los elegidos.
Por fin, en ésta plácida mañana de lluvia, la Pilara piensa que a va a necesitar un poco de vino, de ese vino malo y tapiar así por unas horas esa ventana.




María Teresa García Arribas

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