Cachorros inquietos.



En esta foto Don Thor tenía unos dos meses y medio, era un torbellino, que todo lo mordía y con un carácter de agárrate.

Fueron días de pasarme horas buscando información en Internet de cómo educarle para que fuera un perro equilibrado y feliz.
Quizá lo que más destaco como parte positiva, fue lo rápido que aprendió a hacer sus cositas fuera de casa, siempre fue un perro extremadamente limpio.
Lo que más nos costo fue aplacar sus ganas de comerse los muebles, los cuales tengo originalmente tallados por sus dientes.





Me recuerdo rogándole al veterinario que me dejara sacarlo antes de la tercera vacuna, porque iba a destrozarme la casa… Al final, nos dio permiso para que corriera por zonas donde supiéramos que no había otros perros. Fue un pequeño alivio donde descubrimos que el truco estaba en cansarle, a medida que fueron pasando las semanas los paseos fueron subiendo en cuanto a tiempo e intensidad, y conseguimos adaptarnos nosotros a él y él a nosotros.

Fueron días muy gratificantes y cuando ahora lo veo ocupando todo el sofá me parece increíble que haya sido tan chiquitín.




Paciencia con vuestros cachorros, os darán grandes satisfacciones y algún que otro pequeño disgusto, pero compensa siempre.



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