lunes, 2 de noviembre de 2020

Artrosis en el perro.

 



Desde que llegamos a Madrid, Thor a bajado bastante su ritmo de actividad, ya no damos largos paseos por el campo o la playa, como hacíamos casi a diario cuando vivíamos en Asturias.

El cambio es muy grande, ahora caminamos por asfalto y siempre con correa.

Thor mágicamente se ha vuelto más sociable con otro perros, es raro que no los reciba con un bailoteo y un simpático movimiento de culo, pero las ocasiones de soltarlo para que jueguen son nulas, a eso le sumamos que socializar en parques de perros esta prohibido por el tema Covid. 

Como muchos sabéis Thor tiene 5 años y le descubrieron una artrosis muy severa cuando apenas tenía 2, al parecer es un tema genético, le damos antinflamatorios y condoprotectores, además de varias clases de analgésicos. 

La medicación a veces ayuda a quitarle el dolor y otras veces no es tan efectiva como desearíamos, hay días que ni siguiera puede subirse a la cama, o que se niega a salir, hace sus "cosas" y empieza a tirar de la correa para que volvamos a casa.

Cuando vinimos a Madrid pensamos que el cambio de clima y dejar atrás la humedad de Asturias le beneficiaría, pero no ha sido así, porque el ritmo de vida que llevamos ahora y el bullicio de la calle hacen que salga menos, unos 40 minutos por la mañana y aproximadamente una hora y media por la noche.

A todo esto tenemos que sumar que ha ganado peso, esta en unos 47 kg cuando no debería pasar de 40 Kg.



Pero no nos hemos asustado hasta hoy, que por fin le hemos llevado al campo a hacer una ruta y le hemos soltado después de tantos meses, el pobre ni sabía correr, además de lo que cojeaba. según ha ido calentando sus carreras se han ido normalizando, pero me he quedado francamente preocupada.



A veces yo misma, que como sabéis padezco de artrosis cervical, siento tanto dolor y pienso que quizá sea cosa mía, que puede que este exagerando... Que no soy todo lo fuerte que debería,  (esa manía que tenemos algunos humanos de culpabilizarnos por todo y castigarnos). Pero al verlo a él, a Thor, un cachorrote que no sabe lo que es quejarse, o estar más sensible... que no entiende por que tiene ese dolor que sufre, que hay días que está realmente triste, me doy cuenta de lo bestiales que son los dolores neuropáticos.

Espero que su dolor vaya mejorando, por nada del mundo quiero que mi gordito pierda calidad de vida, hoy aunque estamos muy cansados, hemos disfrutado como hacía mucho tiempo que no lo hacíamos, del aire puro y de la naturaleza, todavía nos queda mucho Madrid que descubrir y seguro que su cara más amable nos espera, para hacer más llevaderos nuestros dolores.





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