Me gusta todo lo que haces. Nunca lo olvides.

Me gusta todo lo que haces. Nunca lo olvides.

Me gusta cuando escribes, cuando ríes, cuando duermes, cuando luchas, cuando sueñas, cuando eres niña y cuando eres adulta, incluso me gusta cuando te enfadas.

Me gusta imaginar en la persona que te convertirás, sueño con verte viajar, te veo cocinando platos impensables y tomando café en el gran jardín de tu casa vestida con algún "outfit" loco, acompañada de tu San bernardo Sparky. Si cierro los ojos te imagino tecleando sin dormir una historia nueva cada día, rodeada de centenares de libros en columnas, cubriendo las paredes de tu casa. 

Me gusta recordar al bebé risueño, a la niña atrevida y dicharachera, a la adolescente tímida y ahora a la universitaria decidida.

Me gustaría decirte que confíes, que la gente es buena, que la vida es fácil y que no existe la maldad, pero te la vas encontrando a cada paso y, aun así, no son capaces de romper tu optimismo.

Podría decirte que por mi experiencia no ganan los buenos, que no el mejor consigue el trabajo soñado, que las amigas traicionan, que las personas mienten, que la gente es envidiosa y va a intentar apagar tu luz sin cesar, que incluso la familia... ay la familia...

No voy ensuciarte con mis malas experiencias, con mis miedos, con mis heridas y con mi dureza. No puedo hacerte eso, porque se perdería una parte de la maravillosa persona en la que te estas convirtiendo.

Eva, me voy a quedar aquí a tu lado en silencio, agarrándote la mano cuando lo necesites, impulsándote en el vuelo y confiando en que tomaras las mejores decisiones, y si no es así, volveré a coger tu mano y te arrullare en mis brazos, porque siempre me tendrás, porque mamá siempre será tu casa. 





 

© Todos los derechos reservados.

Comentarios