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jueves, 26 de noviembre de 2020

De juerga en Rascafría

 ¡Holi amigos! Menuda juerga este fin de semana, estoy agotado.

Al fin he descubierto que a este desierto de asfalto también llega el otoño, es cierto que hay que ir en coche y como sabéis a mi el coche no me gusta mucho, pero esta vez el viaje mereció la pena.




El sitio donde fuimos a pasear era Rascafría, yo creo que se llama así porque mi humana me frotaba el lomo y me decía: “¿Tienes frío patito?”
Y si, tenía un frío de narices… mojaditas que las llevaba.

Pero cuando empezamos a caminar y volví a ver a los bichos grandes que tienen palos en la cabeza, ¡ay es que huelen tan bien! Si, esos que hacen un sonido así como “muuuuuuuu”, mi humana dice que son vacas y comen hierba, ¡qué tontería! ¿Quién va a comer hierba? El caso es que se me quito el frío y me subió una alegría de la cola a las orejas que no podía parar de saltar.

En ese sitio donde fuimos había muchos perros, estoy muy sorprendido porque estos perros de ciudad son muy majos, no gruñen, no ladran, casi todos vienen a jugar, así que me estoy relajando y empiezo a hacer amigos, me caen especialmente bien los Golden son tipos muy sonrientes…

Mis humanos me subieron a un castañar donde no había tanta gente para que pudiera correr, ¡jo tíos eso era el paraíso! Me revolqué, corrí, ladré a las hojas y me comí un bocata de cecina… que más os voy a decir.

Al final del día nos subimos al coche y otra vez para la jungla de asfalto, en el coche me dormí muy rápido, la verdad es que estaba muy cansado y al despertar la pata me dolía horriblemente, me costó mucho subir las escaleras. Al llegar a casa, mis humanos se pusieron muy nerviosos y acabaron comprándome las pastillas de la mañanas… argggg, aunque eso también tiene su lado bueno porque los muy pardillos me las envuelven en jamón york y soy un maestro del engaño, me como la loncha y escupo la pastilla, si tengo puntería debajo de la mesa, que tardan un ratito en verla, cuando la encuentran el proceso vuelve a empezar, y me meto entre pecho y espalda medio paquete de jamón de york.Aunque la parte mala es que mi humana me regaña y me mete la pastilla en la garganta… amigos eso no es nada agradable.

La verdad es que estoy deseando volver a Rascafría.




@ Todos los derechos reservados.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Rascafría.

 La primera vez que oí hablar de Rascafría fue en un pasaje de Loba Negra de Juan Gómez-Jurando, en su momento lo leí como si el paraje estuviese en China, algo muy lejano a mí y eso que ya estaba viviendo en Madrid.

Rascafría esta situado en el valle del Lozoya, en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid y se encuentra a una altura de 1200 metros sobre el nivel del mar, además de en pleno parque Nacional de Guadarrama.



Habíamos estado leyendo  sobre el Puente del Perdón, situado frente al Monasterio de El Paular, y la visita se había convertido en obligada.

Según se cuenta a  mediados del siglo XIV se juzgaba a ladrones y criminales antes de llegar al puente, por lo que cruzarlo significaba continuar el camino hacia la muerte y quedarse del otro lado,  la salvación deseada. 

Cuando sabes un poco de la historia de los sitios que visitas, se convierten en lugares mágicos.



Otro sitio que nos fascino fue el bosque Finlandés, un paraje de ensueño, ideal para hacer fotos y que tengo que explorar con más calma y en distintas estaciones.



La pena es que como todo en Madrid está masificado...  se hizo casi imposible soltar a Thor para correr.


Después de disfrutar de los colores del otoño en esta plenitud, me voy a atrever a decir que este paisaje tenía poco que envidiar al de Asturias (no me lo tengáis en cuenta).



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Me gusta todo lo que haces. Nunca lo olvides.

Me gusta todo lo que haces. Nunca lo olvides. Me gusta cuando escribes, cuando ríes, cuando duermes, cuando luchas, cuando sueñas, cuando ...